sábado, 21 de abril de 2018

Reencuentros


¿Sabéis que es lo mejor de las despedidas? Los reencuentros.

La gente dice que los besos, los abrazos y las lágrimas más sinceras son las que se producen en una estación o en un aeropuerto. Siempre he pensado que esto es una verdad absoluta. No es la primera vez que estoy fuera de casa, ni la primera vez que vuelvo, y espero que no sea la última, pero esta vez lo hago con una sensación distinta.



De madrugada, pasando el tiempo sola en un aeropuerto, no puedo parar de mirar a la gente e imaginarme sus vidas: parejas que quizás sea su primer viaje juntos; amigos con ganas de descubrir nuevos países; abuelos más que emocionados que van a viajar por primera vez en un avión junto a sus nietos; gente de negocios que hacen de estas salas sus segundas casas; padres que viajan para reencontrarse con su hijo que está a más kilómetros de distancia de casa de los que desearían; esa chica que se ve a reencontrar con su novio… todo el mundo con sus vidas,  sus historias detrás de cada viaje, sus pensamientos; sus porques….

Y yo que vuelvo a casa en una fecha muy importante para mí, vuelvo sola, nadie sabe que estoy cogiendo este avión, y lo hago entre nerviosa y emocionada. Nerviosa por volver a casa, volver al que siempre ha sido y será mi hogar. Y emocionada por abrazar muy fuerte a mis padres, que tan preocupados están por mi estos días, por estar lejos de casa en unas fechas tan importantes para nosotros. Emocionada por abrazar a mi segunda familia, mis amigas, esas que me llaman, me mandan audios que solo nosotras entendemos, fotos y videos, para hacerme sentir más cerca de ellas.

Me he imaginado este viaje durante semanas, y espero que todo se quede corto con lo que voy a vivir en unas horas.

Me siento viva, sintiendo emociones que hacen que pase lo que pase no me arrepienta jamás de esta vuelta a casa. Y esto solo se puedo conseguir si sales de tu zona de confort. Salir y afrontar nuevos retos, nuevas vidas, nuevas historias, conocer nuevas personas, y lo más importante conocerte a ti misma… La vida son decisiones, y está vez, he tomado la decisión correcta, y el tiempo que dure va a hacer que vuelva con más ganas que nunca. Y es que siempre hace falta volver a tu sitio, para poder seguir construyendo nuestro camino.

No lo dudes nunca, despídete, te dejará un sabor amargo en la boca, sentirás que dejas toda tu vida atrás, que tu gente va a seguir hacia delante sin ti, que estarás lejos en momentos importantes, te perderás mil cosas, y te sentirás perdido cuando en tus grupos de whatsapp hablen mil historias… Pero te aseguro que todo eso merece la pena, si sientes lo que es un verdadero reencuentro.

Mi próximo destino durante una semana será mi casa, y no necesito más.



Échate otro.


sábado, 24 de marzo de 2018

Peter Pan


Hace unos días fui consciente de que estamos en el año 2018, pensaréis que soy idiota, que ya llevamos casi 4 meses de año, pero sí fue hace unos días cuando me di cuenta de que es 2018. 

Este año, a las pruebas de selectividad para la Universidad, los jóvenes que se van a presentar y van a empezar esa etapa son los nacidos en el año 2000, ¡los nacidos en este siglo empiezan ya la Universidad!Igual no os sorprende tanto como a mí, pero me parece que debo tenerlo en cuenta.

También al ser 2018, en dos años, ¡se acaba otra década, vamos a pasar a la tercera década del siglo, en solo dos años!

Seguiréis pensando que no hay motivos para alarmarse, el tiempo sigue y la vida pasa. Sin embargo cuando el otro día pensaba que estamos en 2018, y que se avecina un cambio de década, me puse a pensar en las personas que tengo a mi alrededor, y eso fue realmente lo agobiante, y por lo que me alarme tanto al descubrir que estamos en 2018.

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A mi alrededor, mis amigos empiezan a comprarse coches, es decir a tener un coche propio, y mientras yo me conformo con una bici. Empiezan a pensar en hacer reformas en sus casas quien ya la tiene o en comprar una, y mientras yo pienso donde puedo colocar la última adquisición para “mi habitación de adolescente”.Mis amigos se mudan a vivir con sus parejas a la par que suenan campanas de boda, y mientras yo me agobio tan solo de leer la palabra compromiso. Y así un largo etcétera.

De momento no he escuchado la palabra “bebés/niños” en mi entorno, pero tarde o temprano acabará apareciendo porque ¡estamos en 2018!.

A veces tengo la sensación de que a mi alrededor las personas tienen su vida encauzada (también les ha costado no lo dudo,pero ya han superado esa etapa) una zona de confort que no van a abandonar y les encanta, y mientras yo me dedico a empezar una y otra vez, a no parar de buscar y nunca estar conforme con lo que tengo. 

Más de una vez me han dicho que padezco síntomas del síndrome de Peter Pan, que no quiero crecer, madurar, y en la sociedad actual al parecer es un inconveniente.

Estoy de acuerdo en que al crecer hay que asumir responsabilidades, aprender a tomar decisiones difíciles, y que no se puede depender eternamente de papá o mamá, sin embargo creo que es necesario que el niño que llevamos dentro nunca muera, que esa curiosidad que teníamos de pequeños no desaparezca, esa curiosidad que nos hacía preguntar por aquello que nos sabíamos sin miedo a no obtener respuesta, esa misma curiosidad que no te impedía preguntar a un completo desconocido si podías jugar con él o ellos, esa curiosidad con una pizca de imaginación que nos invitaba a ser espías, a buscar tesoros o a inventar pociones. Pero por encima de todo la curiosidad por descubrir cosas nuevas que nos llevaban a tomar riesgos para conseguir aquello que queríamos ya fuera rescatar un balón de un árbol o esconderse para comer galletas (por muy absurdo que parezca estas cosas implicaban riesgo).

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Hoy en día sigo considerando necesarias estas cualidades para poder innovar y emprender, y ese cambio es el que nos hará llegar lejos. Y amigos míos tengo claro que esos riesgos no se toman desde la zona de confort, conformándose con lo que se tiene. No digo que nos tiremos a la piscina sin agua, pero sí que de vez en cuando nos tiremos a la piscina sin pensar y veamos de que somos capaces y si para ello hay que ser Peter Pan, nos vemos en Nunca Jamás.

R

Échate Otro.

domingo, 11 de marzo de 2018

ITV



La ITV, Inspección Técnica de Vehículo, “inspección a la cual deben someterse todos los vehículos cada cierto tiempo para acreditar que reúnen las condiciones técnicas necesarias a la circulación”.

Es decir esa “prueba” que cada cierto tiempo tiene que pasar el coche para que puedas conducir sin que te pongan un multa, que dependiendo de la comunidad autónoma donde vayas tiene un precio y al acabarla, si todo ha ido correctamente, te dan una pegatina con un número que pones en la luna delantera del coche, que indica cuando tienes que volver a superar dicha prueba. 

Básicamente la ITV consiste en pasar por una serie de zonas donde te vas parando y comprueban diferentes parámetros del coche, y el mecánico te va diciendo que hagas una serie de cosas: acelerar, frenar, poner las luces, etc...

¿Quién no ha oído hablar de la ITV? o ¿quién no ha ido alguna vez con su coche?.

Recientemente me tocó a mí, y aunque era la segunda vez que iba yo conduciendo, no veía claro el asunto y recurrí a la “cuadrilla de mecánicas” para que me acompañaran, es decir a G y T que ese día podían, sin dudarlo dijeron que sí, porque cómo tantas otras veces era una excusa para vernos un rato.



Y allá que nos fuimos las tres en el coche a pasar la ITV, y ¿que pensaría el mecánico de la ITV cuando nos viera llegar a las 13:30 del medio día, a 3 personas?

Todo iba bien, hasta que a la orden de “intermitente derecho”, yo encendí “limpiaparabrisas delantero” (como diría "la vecina rubia", equivocarse es de guapas ), con las consiguientes risas que se produjeron dentro del coche, incluyendo la mía. Las siguientes pruebas estaba ya un poco más nerviosa porque había cometido un error y tuve algún que otro problema “un poco más adelante, no más atrás, no adelante, para, para…”.

Una vez pasadas todas las pruebas, dijo el mecánico “aparca fuera y vuelve”, y eran tales los nervios, que aparcar fuera me suponía un problema, “¿¡fuera dónde, en la calle, aquí en la puerta o dónde!?, ¿dónde es fuera?”.

Y volvía a hablar con el mecánico a ver que me decía de las pruebas, cuando me dijo “el coche está en perfecto estado” y me dio la famosa pegatina. 

En ese momento me di cuenta de lo idiota que había sido, me había olvidado otra vez de que la ITV la tiene que pasar el coche, no el conductor, y por tanto no es un examen para mí, ¡¡es un examen para el coche!!

Con ese pensamiento volví al coche riéndome, y escribo esta entrada no para deciros que la ITV es un examen para el coche, que también.
Huracán Joven

Simplemente quería recordar que en la vida muchas veces hay situaciones en las que nosotros mismos pensamos que nos van a juzgar por algo y no es así, nos auto-examinamos y sometemos a presiones constantemente preocupados por el “que nos dirán” o “que pensaran de nosotros”. Y no, esto no puede ser, no importa lo que piensen los demás de nosotros. La vida está para disfrutarla con quien más quieres, ya sea amigos familia, pareja, la vida está para cometer errores y seguir adelante con una sonrisa en la cara, ya tenemos demasiadas situaciones en la vida en la que nos evalúan como para encima creas más. La vida está para vivirla.

R

Échate Otro

domingo, 25 de febrero de 2018

Minimalismo

Hay días buenos y malos, y luego están los días normales, esos que pasan sin pena ni gloria por nuestras vidas, esos que estamos deseando que pasen para que llegue el fin de semana, las vacaciones tan esperadas, o esa fecha tan importante que tienes marcada en el calendario. Pero la diferencia entre un día normal y un buen día, suelen ser las pequeñas cosas, pequeñas rutinas diarias que hacen que nuestros días sean más llevaderos, las que nos dan ese pequeño empujoncito para seguir hacia delante.

Ahora que toda mi vida cabe en una maleta, que lo único que necesito para vivir podría meterlo en una mochila; que las cosas materiales han pasado a un segundo plano, que hace más tiempo del que me gustaría que no voy de compras; que mis gastos los priorizo en hacer planes, cosas nuevas o viajar; y que los pequeños gestos que se tienen con otras personas, y ellas hacia ti, son las que de verdad marcan la diferencia.

Ahora soy consciente de lo poco que necesitamos para ser felices.

Es muy fácil, es muy simple, y está al alcance de todos, aunque hay épocas de nuestras vidas en las que es más fácil de verlo que en otras. Simplemente las prioridades cambian sin ser consciente, y es ahí, cuando te paras a pensar en lo poco que necesitamos, que lo material no es tan importante como la sensación o el recuerdo de las experiencias intangibles.

Pequeños detalles que marcan la diferencia:

Acostarte un lunes, sabiendo que ya has superado, mal o bien, el primer día de la semana.

Llegar a casa, ponerte el pijama y ver tu serie favorita.

Que suene tu canción favorita en la discoteca.

Un café caliente, el de por la mañana, o el de por la tarde con amigos.

Unas cañas y una marinera al sol.

Despertarte pronto, sin necesidad de despertador, y tener todo el día por delante.

Un día primaveral.

Una llamada inesperada, que te hace perder la cuenta del tiempo que pasas al teléfono.

Recibir vídeos y audios, de tus amigas, día sí y día también, cuando estas lejos de ellas.

Sentirte realizada en el trabajo.

Que te pregunten como estás, y de verdad quieran conocer la respuesta.

Que surjan planes inesperados cuando tu única idea es estar tirada en el sofá.

Cenar pizza.

Terminar un libro que te tiene enganchada.

Enterarte de un cotilleo cercano.

Pasar horas y horas en un bar, cuando solo querías salir a tomar algo.

Que te animen cuando más lo necesitas.

Encontrar aquello que creías perdido.

Saber que estás presente, aunque no puedas estarlo físicamente, en las comidas familiares de los domingos.

Que llegue el viernes noche, y no hacer nada.

El desayuno de los domingos.


¿Y a tú, que haces para que tus días pasen de normales a buenos? Tómate tu tiempo, párate a pensar, y te darás cuenta de que poco necesitamos para ser felices.

G.
Échate Otro.

domingo, 11 de febrero de 2018

La búsqueda

¿Qué pasa cuando estás buscando algo que ni tú sabes lo que es? ¿Como se hace para no desvanecer en el camino y seguir tratando de encontrar aquello que tanto deseamos? Y sobre todo, ¿cómo saber es que lo que estamos buscando?

Ya tengo una edad para saber qué es lo que quiero hacer con mi vida, o eso es lo que debe de pensar el resto del mundo. Hace años que termine con el patrón establecido que debía de seguir si quería ser una chica de provecho: estudiar la ESO, pasar a bachillerato, terminar una carrera universitaria, y si es posible un máster y, por supuesto, no dejar de lado los idiomas. Y nada de esto me ha asegurado un futuro cierto. Sigo sintiendo el mismo vértigo que sentí el día que aprobé mi último examen de la carrera, en el que ya se había acabado todo el camino guiado, y por primera vez era yo sola la que tenía que lanzarse al mundo y buscarse un futuro.

Los años han pasado, pero creo que solo físicamente, sigo siendo la misma chica que no tiene las ideas claras, que no sabe que camino elegir, ni cuál será el mejor de todos. La misma chica que tiene miedo al fracaso, y sobre todo al qué dirán, a decepcionar aquellas personas que tanto creen en ella y tanto esfuerzo han puesto para conseguir todo lo que tengo y todo lo que soy.

Y en ese punto me encuentro. Buscando.

Busco un trabajo, busco una ciudad, busco aficiones que de verdad me apasionen, busco sentirme realizada, busco ser mejor persona, busco sentirme querida, busco no cansarme nunca de aprender, busco probar cosas nuevas, busco sentirme viva… en definitiva busco mi sitio en el mundo.

Tantas cosas son las que busco que tengo miedo de desviarme del camino y perder de vista la meta. Son tantas las veces que me he perdido, que aún no tengo claro si estoy en el camino correcto, si no es así solo espero tener la valentía de volver hacia atrás y retomar mi camino. Y es que a veces simplemente hace falta perderse para encontrarse a un mismo, librarse de ataduras, de presiones, de etiquetas y entornos asfixiantes. Es necesario perderse de vez en cuando para ordenar nuestras días y pensamientos, escapar un tiempo de la realidad, y volver más fuertes, ¿Te atreves a perderte?



G.

Échate otro

lunes, 22 de enero de 2018

A quien se va


Otra te vez te vas, y esta vez con la sensación de que vas a encontrar la oportunidad que tanto tiempo llevas buscando y quizás el billete de vuelta tenga que esperar. Sé que no crees en el destino y no me extraña, pero el destino sí cree en ti,y por eso emprendes esta nueva etapa.
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Ahora no eres capaz de apreciar todo lo que vas a aprender con esta nueva experiencia, es más fácil pensar en lo que podría haber sido si me hubieran cogido en tal sitio o si hubiera hecho esto otro. Ahora tienes miedo, pero es lo más normal del mundo para mí sería más preocupante no tenerlo. Este miedo es fruto de todo lo que sabes que vas a dejar atrás, de todo lo vivido durante estos años,atrás se queda la zona de confort, tu tierra, los amigos y familia. Y este nuevo viaje, va a hacer que los quieras todavía más y sepas valorar aún más lo que tienes. A lo largo de este tiempo, lo echarás de menos y será lo más normal porque eso significa que aunque el destino ha sido muy caprichoso, has sido capaz de disfrutar y ser feliz. 

Pero también se que sientes ilusión, ilusión por un nuevo comienzo por empezar una nueva aventura, que al igual que las rutas en bici, sabes como va a empezar pero no como va a acabar. Y es que esta nueva etapa es eso, una ruta en bici o una nueva parada en la estación de tren para poder continuar. 

Amanece que no es poco
Que el miedo no te impida disfrutar,una vez llegues a tu destino ya no hay vuelta atrás, para que sea una experiencia única solo te digo que “disfruta, disfruta y vuelve a disfrutar”. Conoce a gente nueva, pero más importante todavía deja que te conozcan.Piérdete por los rincones de tu nueva ciudad, descubrirás alguno que acabará siendo tu favorito, y cuando tengas un día tonto, ve a ese rincón. Viaja, haz excursiones, explora nuevos lugares, haz muchas fotos y enamórate de esa tierra, para que cuando te vayas también la eches de menos, eso significará que has sabido exprimir al máximo esta oportunidad. Empápate de la cultura local, de sus costumbres, de sus tradiciones y aprende de los que tienes a tu alrededor, nunca se sabe si ese compañero de piso o compañero de trabajo se puede convertir de repente en tu mejor amigo. Procura encontrar personas que día a día te sepan apreciar y con las que puedas contar, es muy difícil lo sé, pero si lo consigues, te llevarás el mejor regalo de tu viaje. Sé sincera, sé buena persona, en definitiva sé tu misma

Decía Steve Jobs en su famoso discurso de Stanford que a veces miramos hacia atrás y vemos claramente que se pueden unir los puntos que nos han llevado hasta el presente. No lo olvides, pero deja el pasado atrás y mientras el futuro llega, vive el presente, porque de esta forma serás capaz de ver todo lo que hay a tu alrededor. Muestra con orgullo de donde vienes, habla de tus amigos, de tu pueblo y ponlo en el mapa. 

Pero sobre todo disfruta.


Aquí nos quedamos el resto, cada uno buscando su oportunidad para mejorar, y deseándote lo mejor para esta nueva etapa. Sabiendo que nos vamos a ver pronto y cuando lo hagamos será como si el tiempo no hubiera pasado.


R


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jueves, 11 de enero de 2018

A Propósito de Año Nuevo


Ya que nos encontramos casi a mediados de Enero (¡se me pasa el año que no me entero!), creo que esta entrada es bastante propicia. Con la llegada de un nuevo año, el que más o el que menos se propone una serie de metas u objetivos para lograr a lo largo del año y para ir cumpliéndolas poco a poco, entre ellas destacan las típicas de perder peso, hacer más deporte, ir al gimnasio, abandonar vicios perjudiciales para la salud ya sea fumar o no comer dulces,alimentarse mejor, aprender inglés “este año sí que sí aprendo de verdad, se repiten muchas personas estos días”, y así un largo etc. 
Pero todo esto es la teoría, luego a la hora de la verdad, allá por el mes de Marzo o posiblemente mucho antes, la mayoría de las personas ha encontrado una excusa aparentemente bastante razonable para dejar de lado los buenos propósitos, y otra vez en teoría retomarlos más adelante, la excusa por excelencia me atrevería a decir que es el famoso “no tengo tiempo”,y así sin darnos cuenta, se va pasando el año hasta que llega a su final. Hay un estudio de la universidad de Standford que demuestra lo que aquí estoy diciendo, y el resumen de este estudio es que el 40% de los estadounidenses abandonan sus propósitos de año nuevo en las primeras semanas del mes de Enero, en el siguiente enlace se puede encontrar el artículo completo:


Entonces, según este estudio y, todavía peor según la propia experiencia,¿nuestros buenos propósitos de año nuevo están destinados a fracasar?

Yo realmente pienso que NO, todo en esta vida es cuestión de ponerse manos a la obra, y de forma organizada, en lugar de hacer una lista de todo lo que quiero conseguir, creo que es mejor ir “partido a partido” que diría Simeone, es decir ver el objetivo general pero para cumplirlo marcarse pequeños plazos, u objetivos intermedios más alcanzables.

Muchos pensaréis que el párrafo anterior suena a psicología barata,y que no estoy diciendo nada nuevo, es verdad que todos los años desde hace ya algún tiempo se repite hasta la saciedad que hay que marcarse objetivos intermedios, mensuales, trimestrales, etc. Pero para mí la gran diferencia, y la aportación que quiero transmitir en esta entrada radica en el principio del párrafo, “TODO ES CUESTIÓN DE PONERSE”.
Esta última frase es la chispa que hará que todo lo demás llegue, no basta con tener la buena intención y tener una meta, hay que empezar a trabajar día a día para lograr esa meta, sin olvidar el objetivo final obviamente, pero recordando todo lo que has tenido que llevar a cabo para estar donde estás ahora y lo que queda por hacer. Y lo que aquí estoy escribiendo se puede extrapolar a cualquier ámbito. Al final todo es una cuestión de actitud.

Y por último para acabar pongo un enlace del periódico el País donde ofrecían una versión alternativa a como puedo ser el comienzo de año de algunos personajes históricos:

Y aquí copiada directamente una de estas historias.


“Roma, 1508. El papa Julio II abre la puerta de la Capilla Sixtina.

-Verás, es un espacio con muchas posibilidades, el anterior inquilino era un triste y lo dejó todo hecho unos zorros, pero yo creo que podría quedar muy bonito.

-Santidad, pe-pe-pero esto es enorme.

-Vamos, Miguel Ángel, no seas modesto.

-¡Pero es imposible, voy a tardar años! No hay material en el Antiguo Testamento para llenar esto. Además, hay humedades, tenían que haber puesto doble acristalamiento y antes habría que alicatar.

-Bueno, tú hazme un presupuesto. Mira, puedes pintar figuras muy grandes, así acabarás antes, y quiero mucha gente en pelotas, una cosa animada, moderna.

-No sé, Santidad, no lo veo, no lo veo.

-No se hable más, mañana a las ocho.”
Fte: Diario el País.

TODO ES CUESTIÓN DE PONERSE

R

Échate Otro

Feliz Año Nuevo a Todos (aunque estemos a mitad de Enero)