martes, 23 de febrero de 2016

Escapada

Allá por Noviembre, saqué unos billetes de avión para ir de escapada un fin de semana en Febrero, con un par de amigas a visitar a otra amiga, que como tantos otros españoles vive fuera. Durante todos esos meses hasta el viaje, tenía unas ganas enormes de que llegara ya, además estaba siendo una época muy dura de mucho trabajo y pensar en el viaje aunque faltarán tres meses aún ayudaba a seguir adelante.

Sin embargo, cuando quedaban tan sólo un par de días para por fin disfrutar de la escapadita, no tenía ningunas ganas de irme, seguramente pensaréis que soy idiota, pero mis motivos tenía después de dos días horribles. Sólo pensar en hacer la maleta, ir al aeropuerto, tres horas de viaje, llegar, encontrar el sitio, menudo esfuerzo y encima sin entusiasmo (¡¡y eso que me iba de viaje a disfrutar!!).

Finalmente, tras todo el “esfuerzo”, una vez en el destino todos los problemas, absolutamente todos desaparecieron. No tengo muy claro cuál fue el motivo, sentir el frío en la cara, andar por esos paisajes de cuento, estar en otro país con otro idioma, reencontrar a mis amigas, o simplemente el hecho de estar lejos y tener muchas cosas que hacer durante el fin de semana.¡¡Aunque, estoy segura que los diferentes tipos de cerveza ayudaron bastante!!.


Nada más recogernos mi amiga en el aeropuerto, empezaron las primeras risas, preguntándole que “¿qué tal las salchichas alemanas?”, lo que no se, es porque es tan gracioso, ¡¡Si es la comida típica de por allí!!. Y ya después de un par de minutos de abrazos y saludos, el fin de semana fue sobre ruedas, recordando años anteriores, poniéndonos al día como Dios manda en una mesa comiendo, bebiendo y hablando, nada de whatsapps y facebook, cara a cara contandonos nuestros nuevos proyectos, nuestros miedos, nuestras aventuras, en fin nuestro día a día, el cual ya no compartimos.
Y, ¿sabéis qué es lo mejor de todo?, que aunque llevábamos sin vernos un montón de tiempo, no lo parecía para nada en absoluto, por momentos (sobre todo cuando nos preguntaban si éramos españolas de Erasmus) parecía que volvíamos a estar en la Universidad compartiendo muchos momentos especiales.

Y así entre turismo, cerveza y mucho buen rollo el fin de semana se pasó volando. Los supuestos problemas con los que me fui ya no me parecían tan grandes y pensar en el siguiente encuentro y esta vez con todo el grupo hizo que mi humor mejorará bastante.
Y aquí estoy otra vez con las pilas cargadas y dispuesta a luchar por lo que realmente quiero.

R



Échate otro

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