jueves, 18 de febrero de 2016

Excusas, excusas y ... deporte

Estamos en esa época del año en la que si aún no te has apuntado al gimnasio y has perdido los kilos de más de los excesos navideños es que no eres de este planeta. Y si es que eres de los que el gimnasio no te convence, entonces eres de los que empiezan por su cuenta a hacer algo de deporte.

Nosotras somos de las segundas, de las que no nos entusiasma el gimnasio y preferimos salir a que nos dé el aire en la cara.Y así es, como hace un par de semanas, empezamos nuestro durísimo entrenamiento digno de los navy seal. Sí, nuestro propósito de año nuevo de llevar una vida sana, ¡¡lo comenzamos a mitad de Febrero!!.

La verdad que al principio genial, el primer día a las 8:00 de la mañana ya estábamos calentando y listas para “practicar jogging” Al día siguiente a las 8:30 volvíamos a estar con toda la energía del mundo dispuestas a superar la marca del día anterior. El tercer día a las 11:30, con agujetas en todas partes nos conformabamos con igualar la marca del dia anterior, y así llegamos al quinto día en el que decidimos descansar, no porque quisiéramos parar, si no porque los expertos recomiendan descansar un día a la semana, o eso mismo queríamos creer nosotras, después de practicar deporte cuatro días seguidos y sentirnos más que orgullosas por ello.
El problema viene después, que llega el fin de semana y ninguna podíamos quedar. Y convenciendonos a nosotras mismas nos dijimos que volveríamos el Lunes y con más ganas. Por cierto, no hemos comentado, pero esta semana tuvimos alguna que otra celebración (Martes de Carnaval) y por la tarde nos preparamos nuestra super meriendas, pero remordimiento ninguno que para eso habíamos empezado a hacer deporte.

Y llegamos a nuestra segunda semana, motivadas y con una tabla de ejercicios para hacer después del “running”. El Lunes por motivos de incomunicación tecnológica (sin datos en el móvil)  no llegamos a quedar a ninguna hora, esto es lo que pasa cuando un Lunes de invierno te propones a hacer deporte. El Martes hacía viento (y todo el mundo sabe que con viento no se puede correr). El Miércoles, pues resulta que una se va de viaje el Viernes y para hacer deporte sólo dos días mejor empezar la semana siguiente.


 Así nos encontramos a término de la segunda semana de nuestra nueva vida sana, cada vez menos motivadas, pero con la convicción, o eso queremos creer, de que el Lunes volvemos a empezar otra vez. ¿Lo conseguiremos? No lo sabemos, pero solo con pensar que el Lunes vamos a hacer deporte ya me siento mejor.

Pero, ¿no os pasa, que siempre hay alguna excusa para no hacer deporte? Que si hace frío, que si hace viento, que hoy no me da tiempo, que me voy de viaje, que hoy no me apetece madrugar… Y eso que nosotras consideramos que nos gusta hacer deporte, no quiero ni imaginar cómo sería si no nos gustase. Por eso lo importante no es hacer ejercicio una o dos veces por semana porque esté de moda, si no cambiar el modo de pensar y hacer del deporte algo que nos ayude a desconectar, a sentirnos mejor, a reírnos y que nos motive a seguir cada día, y así no habrá excusas que nos impidan seguir hacia delante.


Fdo: Échate otro

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