jueves, 10 de marzo de 2016

Hoy es siempre Todavía

Esta está siendo una difícil semana. Si, aviso, no va a ser una entrada muy optimista. Pero llevo tiempo dándole vueltas a un tema, y estas últimas semanas han pasado un par de cosas que no han ayudado en nada a dejar de lado todo este pesimismo.

Hace un par de meses, en mi veinticinco cumpleaños, la frase más repetida después de “Bienvenida al cuarto de siglo”, era: “Aprovecha al máximo estos años, son los mejores”.

Pues bien, estoy convencida de que estamos en los mejores años de nuestras vidas, y que cuando pase el tiempo nos daremos cuenta de ello, aunque ahora mismo sea difícil de ver. Difícil de ver porque hemos sacrificado muchos años e invertido mucho dinero en nuestros estudios, en esa formación que nos aseguraba un buen trabajo, que actualmente no ha aparecido y que cuando lo ha hecho no ha sido lo esperado o ha sido para un tiempo determinado. Porque al terminar el instituto la sociedad te exige una carrera para ser mejor que el resto, al terminar la carrera un máster, después dominar diferentes idiomas, y por último saber hacer el pino, programar un ordenador y pilotar un avión etc. Cualquier cosa para diferenciarte de los demás.

Y así estamos “las cuatro de siempre”, siendo un claro ejemplo de esta definición. Todas estamos tratando de conseguir un futuro mejor, ese futuro que tanto nos prometían, que nos ayudaría a comprarnos nuestros caprichos, nuestro primer coche, a viajar tanto como quisiéramos, a salir y beber tantos cubatas como queramos (y no beber cerveza por ser más barata), a independizarnos y un sin fin de cosas más.
Pero todo esto no llega, por el contrario lo que tenemos es una frustración por no conseguir aquello que en verdad nos corresponde por todo el esfuerzo y sacrificio que hemos puesto para alcanzarlo.

Estamos en los mejores años de nuestras vidas, sí, pero están consiguiendo que la gente joven nos desmoralicemos, que no sepamos que camino seguir, que tengamos que emigrar lejos de nuestra gente, que tengamos que dejar de lado todo lo que nos apasiona y conformarnos con un trabajo mediocre, en resumen, estamos perdiendo la ilusión, y eso se deja ver en todo los aspectos de nuestra vida.

Y me paro a pensar, si mientras nos obsesionamos en conseguir un futuro que nos traiga todo esto, estamos desperdiciando nuestro presente. Ese que nunca más volverá, y por eso mismo, aunque las circunstancias no sean las mejores, debemos aprender a vivir con ellas porque lo más importante lo tenemos; la juventud, las fuerzas, las ganas de comernos el mundo. Porque lo que no nos han enseñado todos estos años de estudio, lo estamos aprendiendo a base de golpes, que cuando te caes te tienes que levantar, las veces que sea, que nadie nos va a regalar nada, todo lo tenemos que conseguir con nuestro sacrificio y esfuerzo.
Así que, vamos a disfrutar de estos años, que cuando echemos la vista atrás nos sintamos orgullosos de lo que hemos vivido, lo demás estoy segura que llegará. No sé cuando pero, llegará.


G.

Échate Otro.

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