miércoles, 2 de marzo de 2016

¡¡La increíble sensación de venirse arriba!!

“La increíble sensación de venirse arriba”, ¿os acordáis de este eslogan de un anuncio de Aquarius de hace un par de años?. Pues bien, esta es una de esas veces que la publicidad refleja algo que generalmente todos hemos experimentado alguna vez, y nosotras por supuesto también. Este es el anuncio por si alguien no se acuerda:






Y, ¿os acordáis también hace dos años cuando la final de la Champions League se jugó en Lisboa?, esa final a la que llegaron los dos equipos de la capital, el Real Madrid y el Atlético de Madrid. Ese fue uno de nuestros momentos de venirnos arriba, muy arriba.


Vereis, era Miércoles, y el R.Madrid había eliminado el día anterior al Bayern de Munich de Guardiola en las semifinales con un partido memorable.
Ese día cada una estaba en su casa, y estábamos comentando el partido de semifinales del Atlético contra el Barça por nuestro grupo de whatsapp, al principio era algo serio en plan profesionales comentado la táctica de cada equipo, como estaban jugando, la actitud de los jugadores, etc. Todo muy profesional como ya he dicho.




Pero de repente, se acabó el partido, el Atlético en la final y en tan solo un momento aquello se nos fue de las manos, y el grupo paso a llamarse Road To Lisbon, estabamos tan alegres de que jugara el R.Madrid la final, tan alegres porque la final iba a ser española y tan tan cerca, “Lisboa si eso está aquí al lado” que decidimos que teniamos que ir a Lisboa sí o sí.

Descartamos ir al partido porque se nos salía del presupuesto, pero ir a Lisboa a ver el ambiente de final, eso no nos lo podíamos perder.
Así que rápidamente, buscamos como ir: vuelos, trenes, autobuses, nada nos salía asequible y pasamos a la opción B, pedirle el coche a mi padre que obviamente me dijo que no y encima me tachó de loca “¿Donde váis a Lisboa las cuatro?”. Esa fue la primera dosis de realidad.


Sin embargo, no fue suficiente para que abandonaramos, Lisboa era nuestro objetivo y mi padre no nos iba a parar. Puesto que habíamos calculado que el coche era el medio más rentable para llegar, consultamos en diferentes webs para alquilar uno, el precio era razonable y todo parecía perfecto T y yo estábamos dispuestas a conducir y G y Ñ de reserva. Miramos la ruta y era todo recto y por autovía así que también bajo control.


(Recordad que toda esta conversación estaba teniendo lugar por el whatsapp, lo que quiere decir que era un caos, lleno de emoticonos, de fotos de precios de vuelos, de trenes, de la ruta buscada con Google Maps, memes del partido de ese día, fotos del Cholo (en ese momento nos sentíamos muy “cholistas”)etc.).


G de vez en cuando comentaba: “esto es como el cuento de la lechera al final no vamos a ir a ningún sitio”, pero T y yo, medio en serio, medio en broma seguíamos manteniendo la llama viva.
En uno de esos momentos de caos, Ñ empezó a ver que íbamos muy en serio y dijo que igual no se venía, que eso era una locura y gastarse mucho dinero. Esa fue la segunda dosis de realidad.
Después de eso, el grupo de whatsapp cambió, Ñ no estaba dispuesta a venirse y todo lo que escribíamos las demás le parecía un disparate (y realmente lo era) y empezó a echar huevos, en plan: “vosotras conduciendo hasta Lisboa acabáis en Alicante”, “Road to Lisbon, road to Lisbon, Road to Sta Ana Square sí es que gana el Madrid”. A cada comentario suyo le seguía nuestra réplica: “Ahora somos jóvenes, y podemos hacer estas locuras”, “Es una final de champions y está muy cerca, no nos vamos a ver en otra igual”,”Te vas a arrepentir si no te vienes”,”Va a ser legendario” y así un rato largo.
Por supuesto después de cada comentario nos partíamos de risa, yo recuerdo estar sola en mi piso tumbada en el sofá meándome de la risa sin poder parar. T nos contó después que en su casa, su madre no hacía más que preguntarle: “¿pero qué es tan gracioso que no paras de reirte?”.


Y finalmente, como no podía ser de otra forma, no recuerdo muy bien cómo llegó la última dosis de realidad, aparecieron todos y cada uno de los inconvenientes y zanjamos el asunto, no podíamos ir a Lisboa.


G nos va a recordar toda la vida que la dejamos con las ganas, ella en ese momento se creía de verdad que nos íbamos. 
Ahora pasado el tiempo, yo recuerdo aquella noche en casa y me sigo riendo de lo que pudo ser y no fue.


Eso sí, no hemos perdido del todo la ilusión de cometer una locura y este año la Eurocopa es en Francia, y ¡¡Francia está aquí al lado!!. Nunca se sabe.


R.

Échate Otro.

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