miércoles, 30 de marzo de 2016

Resiliencia


Durante las vacaciones de Semana Santa, un día sin venir a cuento, en una de esas veces que por tu cabeza pasan pensamientos a los que normalmente ignoras, me acordé del concepto de resiliencia y pensé que podría ser un buen tema para escribir en el blog, además ya hace bastante tiempo que escuché sobre él, pero últimamente lo oigo más a menudo, e intuyo que se debe a que se está poniendo de moda. Y casualidades de la vida o no, justo el pasado fin de semana en el periódico El País, había un artículo dedicado exclusivamente a la resiliencia. Aquí dejo el enlace por si alguno está interesado.



La primera vez que hoy hablar de resiliencia, fue en tercero de carrera, durante una clase, en la que un profesor, enlazando temas unos con otros, nos contó que acababa de leerse un libro, sobre la resiliencia, nos preguntó que si sabíamos lo que era y la mayoría de nosotros, por no decir el 100% no teníamos ni idea, entonces nos estuvo hablando un poco sobre ese nuevo concepto y lo enlazó con el tema que le interesaba, en aquella ocasión nos dijo que en vez de hablar de resistencia bacteriana, deberíamos empezar a hablar de resiliencia bacteriana, y así fue como descubrí ese nuevo concepto. 


Durante un tiempo fue un tema del que hablar, y me parecía que era algo que podía aplicar a cualquier situación,sin embargo con el tiempo como tantas otras cosas, llegó un momento que la resiliencia se quedó de lado, aparcada en algún rincón de mi mente, hasta ahora, qué ha vuelto con fuerza.

Llegados a este punto, y si la curiosidad no ha podido con vosotros (yo habría buscado hace rato qué es la resiliencia) es posible que aún no tengáis muy claro de lo que llevo escribiendo ya un rato. Según la RAE, el término resiliencia tiene dos acepciones: 1. Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos. (Esta acepción es la que se aplica en microbiología)
2. Capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido. (Y esta acepción tiene que ver con la física).

En microbiología se usa este término porque se ha visto que en diversas colonias bacterianas, aunque las condiciones externas sean desfavorables, es posible que sobrevivan, es decir que sigan viviendo y sigan adelante sin importarles el medio que las rodea.  

Llevado a territorio humano, considero, aunque no lo sé, que fue Viktor Frankl el “inventor”. Este señor fue un psiquiatra y neurólogo austriaco de origen judío, que pasó por la terrible experiencia de los campos de concentración nazis de Auschwitz y Dachau. Más tarde escribió el libro “El hombre en busca de sentido”(si la memoria no me falla este fue el libro que mi profesor se leyó), en él,el autor relata, que quienes sobrevivían a las torturas, humillaciones, y demás barbaridades de los campos de concentración, no eran necesariamente los más fuertes físicamente, sino los que tenían la esperanza de volver a reencontrarse con algún ser querido, cuando la guerra acabase. Y a ese saber sobrevivir lo denominó resiliencia.

La mayoría de nosotros, espero y deseo que nunca tengamos una experiencia tan traumática ni similar, pero sí pienso que el concepto de resiliencia puede aplicarse a nuestra vida fácilmente. 

Cada uno tiene que pensar por si mismo en como aplicar la resiliencia en su propia vida, yo lo tengo muy claro, la conclusión es que debemos aprender de las bacterias. Estos seres vivos tan sumamente pequeños son capaces de vivir, que no sobrevivir, en algunos de los ambientes más hostiles del mundo, se debe a que forman una colonia en la que trabajan en equipo, y el medio externo que les rodea no debe perturbar a ninguna de ellas.



Por eso insisto en la  importancia de aprender de ellas, trabajar en equipo sí por supuesto, pero dejando de lado todo aquello que nos distrae y nos enfada, incluyendo a esas personas que no se preocupan por nosotros, sólo cuando quieren algo.  Tenemos que vivir nuestra vida e incluir en ella a todo aquel que nos quiera, que nos ayude o que nos aporte algo bueno cada día, y debemos olvidar y no malgastar nuestras fuerzas en gente que no se preocupa por ti, y que sólo se acuerda de ti de vez en cuando, en definitiva rodearte de amigos y familia y olvidar el qué dirán de ti los demás. 






R


Échate Otro

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