domingo, 13 de marzo de 2016

Vértigo

En términos médicos se define el vértigo como un “trastorno del sentido del equilibrio caracterizado por una sensación de movimiento rotatorio del cuerpo o de los objetos que lo rodean”. Dependiendo del origen del problema existen diferentes tipos de vértigo con diversos síntomas, siendo el más común que uno mismo o la habitación donde te encuentras se está moviendo o girando. Esta sensación giratoria puede causar náuseas y vómitos. Además aparecen otra serie de síntomas como mareo, pérdida de equilibrio, etc.
Luego también se conoce como vértigo, el “miedo a las alturas”, éste es producido por una sensación de inseguridad y miedo a precipitarse desde una altura. Normalmente ocurre cuando una persona que lo padece sube a una montaña, o se encuentra en un puente, o al intentar montar en una montaña rusa, etc. Que yo sepa este vértigo es simplemente una reacción psicológica, y no está desencadenado por ninguna anomalía en nuestro sistema del equilibrio (aunque quizás esté equivocada) sin embargo puede llegar a producir los mismos síntomas que el anterior, y esto me lleva a pensar en lo maravillosa y destructiva que puede ser nuestra mente con nosotros mismos, por un miedo se desencadena en nuestro organismo toda una serie de mecanismos que pueden llevarte a sentirte realmente mal, como si de verdad estuvieras padeciendo una enfermedad, en este caso vértigo.

Y después de esta clase gratuita de medicina, tengo que comunicaros que creo que existe otra clase de vértigo, pero éste no puede clasificarse en ninguno de los grupos anteriores, a lo mejor en el segundo si lo considerará un miedo, (pero hay gente que no tiene miedo a las alturas y es posible que padezca este vértigo aunque no lo sepa) así que definitivamente y tras muchas divagaciones, este vértigo queda excluido de la clasificación.

Este vértigo se podría definir como la situación en la que no sabes qué hacer en un momento de tu vida, qué camino seguir. Después de tropezar con la misma piedra varias veces, ¿hay que seguir por esa misma dirección intentando esquivar las piedras, que hacen que te caigas y tengas que empezar de nuevo, para llegar al final donde está la meta?, o ¿buscar otro nuevo sendero, habiendo andado ya una buena parte del camino?

La respuesta a estas preguntas no es nada fácil y yo como muchas otras personas no tengo las respuestas. Sólo sé que es cada uno quien tiene que tomar la decisión de por dónde ir, que en todo momento siempre puedes consultar con alguien, pero que debes ser tú y nadie más quien tome las decisiones y también sé que aunque sea complicado deberíamos disfrutar el camino porque lo andado ya no se puede desandar, y en vez de tener vértigo, o mejor dicho miedo a lo desconocido, al día de mañana, en definitiva al futuro, debemos vivir el presente y aprovechadlo porque nunca podremos volver a tener la misma edad.

Así que seamos valientes, disfrutemos el camino y vivamos la vida, sin perder de vista el horizonte, pero no teniéndole miedo.



R

Échate Otro.

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