domingo, 24 de abril de 2016

Aparentemente sin cambios

Ha pasado exactamente un año desde que decidimos que queríamos tener un blog (pero no un año que empezamos, ¡¡de eso hace menos!!). Aparentemente todo sigue igual, estamos las dos comentando “casa de la abuela” lo acontecido esta semana, esperando la cena (nuestras fajitas al horno), para ver los dos últimos capítulos de juego de tronos y ya empezar con la siguiente temporada, ¡¡empieza YA!!. Y aunque aparentemente seguimos aquí igual, han pasado muchas cosas.


Para empezar, en este momento estamos en una época de alegrías, este mes que empezó torcido ha ido mejorando hasta tal punto que ahora parece que es el “mes de la suerte”, la mayoría hemos recibido buenas noticias que merecen ser celebradas.
Tenemos claro que no va a ser siempre así, de hecho T dijo “tantas buenas noticias a la vez, es que va a pasar algo malo” y lleva razón, pero de momento nos quedamos con lo positivo, con las alegrías y disfrutaremos de estos días de optimismo, que ya vendrá el temporal y con él, tiempo de afrontarlo.


Sin embargo, el mayor cambio que hemos notado en este tiempo y que nos gustaría comentar, es en nosotras, nos hemos percatado de que somos diferentes. A través de todo lo vivido en este año, hemos madurado (y estamos muy orgullosas de ello porque no todo el mundo puede decir lo mismo). Cosas que hace un año no les dábamos valor, ahora hemos aprendido a apreciarlas, y también al revés, lo que antes era el fin del mundo ahora es la menor de las preocupaciones.


Una de las tantas cosas que este año hemos aprendido y que quizás sea de lo más importante, es a valorar a quien de verdad importa, a esas personas que están ahí siempre tanto en los momentos de alegría y celebración como en los peores momentos, donde es más difícil tener a gente a tu lado apoyandote. Sin embargo, es en esos malos momentos cuando te das cuenta quien de verdad importa, y es lo que nos ha pasado a “las 4 de siempre”. Tras varios tropiezos y darnos de bruces con la realidad nos estamos dando cuenta no sólo de quien importa sino de lo que de verdad importa.


Nos han pasado muchas cosas, buenas y malas, pero hemos aprendido también que todas ellas son útiles y nos han ayudado a madurar y a crecer como personas. Aunque sabemos que vamos a tener caminos distintos dentro de poco, esperamos seguir con la misma ilusión con la que empezamos, ya no sólo con el blog, sino en todo lo que nos propongamos.


Una de nuestras mayores lecciones de vida de este año creemos que es que pase lo que pase no hay que rendirse nunca. Decirlo y escribirlo aquí es muy fácil, pero llevarlo a cabo es mucho más difícil. Y aquí G y yo, las dos mano a mano escribiendo nos hemos propuesto que el año que viene cuando volvamos a hacer esta cena (que ha pasado a ser tradición), tenemos que poder decirnos: “No he parado de luchar y he conseguido no rendirme”




Si ya lo dijo Napoleón, “el éxito no consiste en ganar siempre, sino en no rendirse nunca”, y esto es lo que nosotras hemos conseguido entender este año.

Échate Otro.

2 comentarios:

  1. buen repaso al año. Se nota que le ponéis entusiasmo, ganas, corazón. No vais a dejar el blog, claro que no. Caerá T o caerá otra, pero el año que viene haréis otros repaso como éste. La guinda habría sido que contaseis también lo que ha significado escribir este medio año, sacar lo que llevabais dentro, las dudas al publicar, la búsqueda de la inspiración... ¿quizá para otra entrada? Un abrazo.

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    1. Esperemos que no, hemos creado este blog para tener algo nuestro, independiente de nuestra vida, donde queremos plasmar todos nuestros pensamientos, y ojala sigamos siempre con la misma ilusión con la que estamos ahora. Muchas gracias por tu sugerencia, nos la apuntamos ;)
      Nos vamos leyendo! Un abrazo.

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