martes, 9 de agosto de 2016

Noches de Verano

Es un día caluroso, de esos en los que el termómetro no baja de 37 grados, de esos en los que ya te levantas sudando,acalorado, con las sábanas pegadas a la cara,sólo piensas en que sea viernes y llegue el fin de semana, desayunas el café caliente de todos los días, notas como aumenta la temperatura de tu cuerpo grado a grado mientras vas bebiendo, y piensas mañana me tomaré el café frío (mentira, al día siguiente lo calientes igualmente, ¡reconoce que no soportas el café frío!), te duchas para despertarte/refrescarte y una vez cerrado el grifo te das cuenta de que ese calor pegajoso no se va a ir de ninguna manera y encima la ducha ha durado más de la cuenta y ahora te toca correr para no llegar tarde al  trabajo.  


Sales de casa y el sol mañanero ya calienta más de la cuenta, conforme vas al coche aún oyes a las chicharras cantando (el mejor indicador de que sin duda hace calor), llegar al coche es toda una recompensa enciendes el aire y vas al trabajo. Una vez allí aparcas en el primer sitio que ves, no das vueltas para buscar uno más cercano. Luego cuando toca volver, te arrepientes de haber aparcado tan lejos, porque ahora tienes que pasearte bajo el sol justiciero, piensas que hace tanto calor que van a pasar las típicas matas del desierto (esas que van rodando, y salen en las películas), porque no hay ni un alma en la calle.

En esos momentos recuerdas lo que era el verano hasta no hace mucho, días horrorosamente calurosos (como ahora) que sofocabas en la piscina, una semana con los abuelos, otra semana con los otros abuelos, otra semana de campamento de verano, unos días en la playa con los primos, más días de playa pero ahora con tus padres, viaje por allí, viaje por allá y así sin darte cuenta pasabas el verano o el verano se pasaba.


Ahora para que el verano se pase volando, a mí me quedan las “noches de verano”, esas noches en las que debido al buen tiempo (ese mismo que por la mañana asfixia) tenemos la vitalidad suficiente para hacer miles de actividades que no hacemos en ninguna otra época del año, sin importarnos que al día siguiente a las 7 de la mañana haya que estar en pie para ir a trabajar, y es que las noches de verano tienen “algo” que las hace especiales.

Las noches de verano son para ir de cervezas sin prisas, sentarte en una terraza y hablar de todo, para que lo que solo iba a ser una cerveza acabe en una cena improvisada.
Para escaparte del trabajo 5 minutos antes y llegar a ver la puesta de sol, ese sol que se torna rojo y pone el cielo de un color especial.
Para ir al cine de verano, sentarte en el asiento más incómodo posible y aun así disfrutar de una película al aire libre
Para ir a un concierto gratis en algún jardín o parque de la ciudad, o simplemente escuchar la música de algún artista callejero.
Para, si eres afortunado, disfrutar de un baño nocturno en la piscina o mejor aún en la playa.
Para ir a ver la lluvia de estrellas fugaces de Agosto, “Las Perseidas” o “Lágrimas de San Lorenzo”, con la toalla, la linterna y las galletas y que todos vean estrellas fugaces menos tú que justo te habías movido, y ¡¡para una que por fin ves, en vez de pedir un deseo, gritas de emoción!!

Para leer un libro en la terraza o el balcón de casa con una copita de vino en la mesa, sintiendo la brisa” de la ciudad.
Para que en los pueblos la gente se saque las sillas a la calle a “tomar el fresco” y monte la tertulia con las vecinas en la puerta de casa.
Para ir a las fiestas de los susodichos pueblos, a una verbena popular y acabar cantando “paquito el chocolatero” y bailando “la macarena”.
Para disfrutar cada 4 años de los juegos olímpicos (son siempre en verano) y quedarte hasta las tantas animando a un equipo o disfrutando de deportes que no suelen tener protagonismo…




Las noches de verano son para SOÑAR.




Y finalmente haciendo referencia a la película Grease, las noches de verano son…

“Summer dreams ripped at the seams but oh those summer nights…”

R
Échate Otro

No hay comentarios:

Publicar un comentario